Usted cree siempre en la palabra, por eso se equivoca siempre.
ARMANDO DISCÉPOLO
El paisaje del barrio está allí. Expuesto. Vulnerable. Para el registro, para la
interpretación.
La vereda de la panadería tiene su atracción. El olor a pan, a bizcochos es un
llamador. Miro de reojo y veo a los dos pequeños, ambulantes permanentes. Me llaman
por el nombre. "¿Quieren bizcochos?".....Hacen una seña. Que me arrime. Voy hacia
ellos y me dicen en voz baja: "queremos mortadela con pan". Complazco el pedido.
Agradecen.
Ahora otro pibe sentado junto a la puerta. Serio, inmutable. Pide una moneda. Le
pregunto si la madre fue al Plan de Emergencia. No responde. Un morenito que está al
lado de él sonríe y cuando me voy me tira bolitas de pan sobre la espalda....
Este pibe es nuevo en el barrio. No da idea de la pobreza de otros. Cuando salgo
de mi casa con el auto me hace señas como guiándome. Le digo que no, que no es
necesario. Al volver, continúa por allí, intuitivo, inspectivo. Y vuelve a hacerme señas
cuando voy entrando el_auto. Al responderle que no, que no insista me dice con firmeza:
" Yo cobro cinco pesos "......
Y los chicos que en las calles limpian los vidrios de los coches, si les dicen que
no, surge enseguida " ¿ Y una moneda ?...
Un veterano ágil, vivaz, pero con ojos de alteración mental, reitera una frase que
se ha vuelto popular: "¿ No tiene dos pesos que le sobre "...
Un moreno robusto, vestido modestamente sentado sobre un pequeño muro me
dice: " Patrón, ¿ no tiene una moneda ?...."
Un hombre flaco, pelo entrecano con un pucho apagado, pegado a los labios,
escapándosele el aire entre los dientes dice "señor...¿ no tiene un pesito ?....
"Esta tarde gana el Bolso en el Parque". Es el cuida coches que identificando mi
preferencia por el Club de fútbol estira la mano...
Una mujer vieja, muy vieja, desaliñada, con una barba rala, comiendo un
refuerzo grande que se desmigaja. A su lado, una botella vacía...,
El muchacho del carrito, tracción a sangre, vuelve con frecuencia. Respetuoso..
Pide trabajo. Si tengo unas botellas de plástico o alguna batería vieja. Aunque parezca la
letra de un tango, son doce hermanos. El es el mayor....
Media mañana. Un adolescente tirado en la vereda, hecho un ovillo, duerme.
Cerca de él, un mulato, adulto, con las piernas arrolladas también duerme. Las moscas
rondan a su alrededor. ¿Qué sueños soñarán?...
En una esquina se ha improvisado una feria. Una muchacha rodeada de niños y
varias jaulas vacías. Muy cerca, una niña irradiando simpatía y alegría que más que
contagiarme me lastima, se mueve de un lado a otro. Sonríe feliz, ingenua. Pide a los
que pasan una moneda. Al lado suyo, unas carteras viejas de mujer en pos de alguien
que las compre....
El paisaje del barrio está allí. Se va nublando hasta desaparecer. Ha llegado el
tumo de la noche.
JORGE ALVAREZ ARGÜDÍN