Hoy recordamos una familia que los Vicentinos ayudábamos a superar sus condiciones de vida. Vivían en un rancho, junto al arroyo que
no presentaba la limpidez y la hermosura de las primeras décadas del siglo XX. pero sus aguas no eran tan turbias y contaminadas.. Estaba
constituida por una pareja con dos hijas. El decía que había sido suplente
de Obdulio Varela cuando éste jugaba en Wanderers. Daba la impresión de
" no hacer mucho por la niña " Ella daba la sensación de ser una buena
madre, receptiva a nuestro apoyo cuando íbamos a visitarlos. Las hijas
eran niñas en edad escolar.
Se fueron del cantegril, coincidiendo con aquel traslado de todo un
asentamiento a vivir en viviendas nuevas, modestas. Idea que no negamos
la buena intención, pero utópica. A esa gente le estaba faltando un cambio
de mentalidad, acostumbrada a vivir en condiciones infrahumanas.
Los años pasaron. Un día llegó a nosotros una mujer joven con un niño en sus brazos. De la conversación supimos que era una de aquellas
niñas. Ya no estaban sus padres. Ni marido ni compañero. Solo ese bebe
que mas que verlo se intuía envuelto en un rebozo.
Además de alimentos y ropa que era lo que podíamos darle, le sugerimos algún contacto para que pudiera
conseguir trabajo como doméstica. pero de sus palabras apreciamos signos notorios de incapacidad
que limitaban nuestra propuesta.
Eramos testigos de uno de los tantos hechos que ocurren; no leído en libros
especializados, sino vivencias que la vida nos enseñan
La pobreza se multiplica. ¿ Qué será de esa madre y de ese niño
JORGE ALVAREZ ARGUDIN