Discépolo vuelve a sus versos y a su música. Y estrena
poco después la más dramática de sus composiciones: Tormenta.
" Aullando entre relámpagos perdido en la tormenta de mi noche interminable. Dios, busco tu nombre...
En estos versos, con rasgos de plegaria rebelde, filosofa
angustiado sobre la conducta del hombre, en esos momentos en
que la desesperación hace presa de la humanidad. Todos los
valores están en crisis y el poeta interroga a Dios en busca de una
respuesta.
" Lo que aprendí de tu mano ¿ No sirve para vivir ?
Yo siento que mi te se tambalea.
Que la gente mala - vive Dios - mejor que yo ..."
Ha profesado siempre un cristianismo igualitario y fraterno, en el
cual se condensa su sed de un mundo mejor. Pero tiene frente a si,
la evidencia de una sociedad donde triunfan los audaces y los
pillos. Por eso, extraviado en la noche de la duda, siente
tambalear su fe en el " amaos los unos a los otros ".
" Si la vida es el infierno v el honrao vive entre lágrimas, cual es el bien? del que lucha en nombre tuyo
limpio...puro...¿ para qué?
Y pide una prueba, de que aquí, en este valla de lágrimas, la
fraternidad cristiana conduce a la justicia.
" ¡ Demuestra una vez sola que el traidor no vive impune, Dios.
El poeta cuestiona nuevamente la posibilidad de una vida moral
de cuya entraña surge que el hombre es lobo del hombre.
El estafado perpetuo, que siempre pone la otra mejilla, se rebela y
expresa antes de desengañarse definitivamente del amor:
" Enséñame una flor que haya nacido del esfuerzo de seguirte. Dios, para no odiar..,
Discépolo nos da una nueva prueba del dilema espiritual que lo
aqueja desde hace años y que llega a dudar de todos aquellos
valores que siguen, a pesar de todo, normando su existencia:
generosidad, amor, idealismo, moral. Y esa desilusión que lo tumba tantas veces, sin llegar a vencerlo totalmente,
le hará decir: " A los 15 años hice versos de amor, muy malos...a los 20, henchido de fervor humanista, creí que todos los hombres
eran mis hermanos...a los 30, hum...a los 30 eran apenas primos... Ahora, estafado y querido, golpeado y acariciado, creo que los hombres
se dividen en dos grandes grupos: los que muerden y los que se dejan morder..."
Publicación consultada
GALASSO. N.- 1995.- Discépolo y su época. Editorial Corregidor.
JORGE ALVAREZ ARGUDÍN