|
Memorias:
Las
huertas familiares,
un concurso y una amenaza de muerte. |

|
Como docente participé varios años en la enseñanza del
cultivo de hortalizas y en la promoción de huertas familiares.
Era un curso optativo que los alumnos liceales elegían. Podía ser una contribución a descubrir una vocación. Recuerdo a un amigo del barrio que
me decía : Che. mi hijo me tiene enloquecido con la plantación de tomates.
Hace años que es granjero en la zona de Melilla.
Una profesora colega me decía: mi hijo. su alumno, está estudiando en la Escuela de Enología de El Colorado. En una oportunidad,
visitando dicho Instituto, vi a un muchacho que estaba haciendo una tarea
en una pileta de la Bodega. Me reconoció. Hablamos. Ya era enólogo y aplicaba sus conocimientos en una granja vitivinícola de su familia.
En mis vivencias con familias de pocos recursos ( Grupo Emaús y Vicentinos, Conferencia María Auxiliadora).
participamos en más de una oportunidad promoviendo las huertas Aun disponiendo de pequeños predios, los orientábamos a preparar la tierra y
cultivar distintas hortalizas. Las respuestas eran dispares.
En una oportunidad, con el Grupo Emaús. organizamos un concurso. Participaron familias de pocos recursos de Villa Colón, que
tenían buena disposición para concursar. Un jurado daría el veredicto.
En una publicación periódica, que tuvo poca duración, que se titulaba
MENSAJE, y que dirigía el Padre Pereyra, una nota hacía referencia a dicho evento. Había tres categorías para los seleccionados.
El premio sería en dinero. Trescientos pesos correspondió al primero.
Una tarde, formando parte de los Vicentinos ( Conferencia María Auxiliadora ) disponiendo de una cantidad apreciable de
cebollines aptos para ser transplantados, caminé unas cuadras desde mi casa hasta el cantegril del barrio. Me dirigí a un rancho que
disponía de un terreno de dimensiones apreciables. Saludé a un muchacho que estaba sentado junto a la puerta
y mientras comenzaba a decirle el motivo de la visita me interrumpió
diciendo: La próxima vez que no pida permiso para entrar, le pego un tiro......
JORGE ALVAREZ ARGUDÍN