danos hoy el pan nuestro de cada día

"Describe a tu pueblo y describirás al mundo"

Alexeí Tolstoi


Cada vez se ve más gente con carros tirados por caballos, por bicicletas, tracción a sangre, reciclando en la basura o ingeniándose de alguna manera para sobrevivir. Caminando por las calles del barrio, también se incrementa el número de quienes recurren a la mendicidad.  De las numerosas personas que piden ayuda tomaremos sólo unas pocas situaciones.

1.- Pleno Garzón. A la entrada de una empresa veo gente como si hubiera ocurrido algo. Me acerco. Un policía y dos personas, conversando. En el suelo, un hombre borracho. Inmóvil. Le pregunto a una mujer que está barriendo la vereda. Me dice que todas las noches duerme bajo una escalera de material que pertenece al mismo local, y que no quiere irse. Me muestra una pequeña botella de plástico vacía, en el suelo, de alcohol rectificado. No se como le venden.... 

2.- También en Colón, calle Eduardo Raíz. Un muchacho joven cuidando los autos. Le pregunto si tiene familia. " Mi mujer murió. Tengo una hija que vive en el interior del país con una abuela. No tengo trabajo. Pido para comer. De noche duermo en la calle. "

3.- En Garzón, zona céntrica. Un hombre joven, morocho, con mucho pelo. Pobremente vestido. Impresión de que hace mucho tiempo viste la  misma ropa. Sentado en el suelo, apoyando la espalda contra la pared de un comercio. Lo veo reiteradamente en esa posición como atornillado. No habla. Una vez lo vi con un pie descalzo. Habrá perdido el zapato....
En alguna ocasión lo veo que viene caminando, fumando un cigarrillo y se sienta en el mismo lugar. Un día, compré un pan para el; no me había pedido. Al dárselo, se sorprende. " ¿ Qué dice ? ". "- Le doy un pan, si lo acepta. "..... Lo agarra, lo deja en el suelo, junto a él.  A veces lo veo comiendo un refuerzo. Las migajas por el suelo.

4.- Un chico de catorce a quince años. Serio, respetuoso. Un expresión que traduce tristeza, dolor que vaya a saber que causa lo motiva.  Lo encuentro en la entrada del Colegio. Quien está en la Portería le muestra de una pequeña bolsa tres championes. Uno, sin el compañero. Del otro par, uno tiene un tajo en la suela. Se lleva los tres.

Conversando con gente de la Parroquia se consigue conocer datos de la familia, dónde viven. Son muchos hijos. Como viene seguido a pedir, los vicentinos dejamos un surtido de alimentos. Se logra que la madre vaya a nuestro local. La compañera del Grupo Vicentino que coordina la atención a las familias en comestibles y ropas tiene muy buena impresión de ella.

Y tres chicos comienzan a asistir al merendero. Sabemos que otros tres, los sábados, asisten al oratorio...una lucecita en medio de un panorana oscuro

Jorge Alvarez